Conoce las leyendas de la laguna Pumacocha en Cusco

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En los Andes peruanos existe una gran cantidad de lagunas o “cochas”, como se les conoce en la lengua local, cada una de ellas tiene su propio espíritu, magia y leyendas. Pumacocha, en Cusco, es una de ellas.

La magia de la laguna cusqueña de Pumacocha

Cada una de las lagunas de Cusco y el reto de los Andes peruanos tiene su misticismo y tesoros, que están custodiados por sirenas y sílfides, seres de agua presentes casi todas las mitologías mundiales, generalmente asociadas a la desgracia y tragedia.

Cuentan las historias que no muy lejos del Valle Sagrado de los incas existe una cocha (laguna) llamada Pumacocha y que allí, en luna llena, ocurren actividades particularmente sorprendentes.

La leyenda de los peces dorados de Pumacocha

En una ocasión, al final de la tarde, un hombre pasaba con su burrito y un joven que le acompañaba a un costado de la laguna Pumacocha, cargando sal que había recolectado de las Salinas de Maras. El hombre no se había dado cuenta de la hora y había querido llevar la mayor cantidad de sal, se devolvieron por la insistencia de sus ayudante. 

El asunto es que, casi a las 6 de la tarde, de repente, en la orilla aparecieron peces dorados de gran tamaño que jadeaban para devolverse al fondo de Pumacocha. El hombre, en su avaricia, trató de recolectar la mayor cantidad de peces de oro, causando más alboroto, pero esto solo causó que se formaran unas grandes unas grandes olas que hicieron que se perdiera la sal y que él se ahogara.

El joven asistente solo alcanzó a ayudar al burrito, que salió corriendo a la orilla, pues el hombre encegueció los los tesoros que había visto. Se dice que la pureza de su corazón y su amor por el animalito le salvaron la vida.

La historia del joven que se hizo rico por Pumacocha pero lo pagó caro

Pumacocha era conocida por mostrar sus tesoros ocultos durante los ciclos lunares y la historia de los peces de oro era ampliamente conocida, así que cada cierto tiempo, unos valientes se atrevían a acercarse a sus aguas. Algunos regresaban sin otro premio que una pesca convencional y una historia de aburrimiento.

Sin embargo, un de estos jóvenes logró regresar con tesoros ocultos en las profundidades de Pumacocha, en Cusco.

Según cuentan, este joven decidió atravesar el Valle Sagrado de los incas e ir a Pumacocha a probar suerte. Se acercó a la orilla con cuidado, pero sin pedirle permiso a los espíritus de Pumacocha, dedicó el día entero a retirar los peces dorados que quedaban en la orilla. Eran pequeños animalitos, pero pesados como piedras

Le costó mucho llegar a su pueblo. De hecho, su llama no quiso llevar la carga y él tuvo que llevarla. El peso ocasionó que se deformaran y paralizaran sus piernas, no pudo caminar por más de dos años. Su familia invirtió el dinero ganado con el oro y devolvió ofrendas a los espíritus de Pumacocha, pero el mal ya estaba hecho.

El folklore y las historias de los pueblos andinos muestran lo rico de su cultura, la magia y misticismo de Cusco, así como lo importante de tratar con respeto a la naturaleza y cómo se deben explotar sus recursos con racionalidad. 

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